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Ecoteología

Creación, justicia y Reino de Dios ante la crisis ecológica.

G. Oliva C.

Cubierta de Ecoteología

Descripción

La ecoteología cristiana constituye una reflexión teológica sobre la relación entre Dios la humanidad y el conjunto de la creación y procura recuperar una dimensión de la fe que durante determinados períodos de la historia cristiana recibió menor atención frente a otros temas doctrinales y pastorales su punto de partida no consiste simplemente en incorporar preocupaciones ambientales contemporáneas al discurso de la Iglesia sino en volver a las Escrituras para preguntarse qué significa confesar a Dios como Creador qué responsabilidad corresponde al ser humano dentro de la creación y de qué manera las doctrinas cristianas de creación pecado redención Reino de Dios esperanza y misión pueden iluminar nuestra relación con la Tierra desde esta perspectiva el cuidado del medio ambiente deja de ser considerado un asunto periférico reservado exclusivamente a científicos organizaciones ambientalistas o políticas gubernamentales y comienza a reconocerse como una cuestión que también posee dimensiones espirituales éticas sociales pastorales y misionológicas porque la manera en que una sociedad utiliza el agua administra los suelos protege los bosques trata a los animales produce alimentos consume energía genera residuos y distribuye los costos de la degradación ambiental expresa inevitablemente determinados valores acerca de la vida del prójimo y de las generaciones futuras. Una de las preocupaciones que atraviesan esta obra consiste precisamente en recuperar una teología de la creación suficientemente sólida como para evitar dos extremos por una parte una espiritualidad que concentre toda la experiencia cristiana exclusivamente en la salvación individual y termine considerando el mundo material como algo teológicamente secundario y por otra una interpretación que divinice la naturaleza o diluya la diferencia bíblica entre el Creador y aquello que ha sido creado la ecoteología cristiana necesita mantener ambas afirmaciones Dios trasciende la creación y la creación posee valor porque procede de Dios la naturaleza no es Dios pero tampoco constituye una realidad carente de significado disponible simplemente para cualquier forma de apropiación humana esta distinción permite desarrollar una ética ambiental específicamente cristiana en la cual el respeto por la naturaleza no nace de su divinización sino de reconocerla como obra perteneciente al Creador. El relato de Génesis comienza precisamente situando la creación antes de la aparición del ser humano la luz los cielos las aguas la tierra la vegetación los cuerpos celestes los animales acuáticos las aves y los animales terrestres reciben reconocimiento dentro del orden creador antes de que la humanidad pueda atribuirles utilidad esta secuencia posee una profunda importancia teológica porque recuerda que el valor de la creación no depende exclusivamente del beneficio económico o material que proporciona a nuestra especie cuando Génesis afirma reiteradamente que aquello creado es bueno establece una valoración que precede a su utilización humana la biodiversidad los bosques los ríos los océanos y los demás componentes del mundo natural no comienzan a tener significado solamente cuando son convertidos en recursos poseen una dignidad creacional derivada de su relación con Dios. El ser humano ocupa sin embargo una posición particular dentro del relato bíblico al ser presentado como imagen y semejanza de Dios esta singularidad ha sido interpretada algunas veces como autorización para un dominio prácticamente ilimitado sobre la naturaleza pero desde la perspectiva desarrollada por el autor esta lectura necesita ser examinada a la luz del conjunto del testimonio bíblico ejercer dominio como portadores de la imagen divina debería reflejar el carácter del Dios cuya imagen representamos y el Dios bíblico no aparece simplemente como propietario distante sino como aquel que sostiene alimenta preserva y se preocupa por sus criaturas por ello la autoridad humana sobre la creación debe comprenderse como responsabilidad delegada y no como soberanía absoluta. Génesis 2:15 ofrece una formulación particularmente significativa cuando presenta al ser humano colocado en el jardín para cultivarlo y guardarlo estos dos movimientos permiten construir una teología equilibrada de la mayordomía cultivar supone trabajar transformar producir y obtener de la tierra aquello necesario para sostener la vida humana mientras guardar supone proteger conservar vigilar y preservar la responsabilidad bíblica no exige una naturaleza completamente intocable porque el ser humano también necesita utilizarla pero tampoco autoriza una explotación que destruya sistemáticamente su capacidad de regeneración la tensión entre cultivar y guardar constituye quizá una de las imágenes más pertinentes para pensar el desarrollo sostenible desde una perspectiva cristiana. La mayordomía surge precisamente de esta comprensión el mayordomo administra aquello que pertenece a otro y por ello su autoridad se encuentra acompañada por responsabilidad el Salmo 24 declara que de Dios es la tierra y su plenitud afirmación que relativiza cualquier pretensión humana de propiedad absoluta podemos poseer jurídicamente terrenos empresas recursos o bienes pero teológicamente continuamos siendo administradores temporales dentro de una creación que no originamos y que permanecerá después de nosotros esta conciencia transforma la pregunta ambiental ya no se trata solamente de determinar cuánto podemos extraer legalmente sino cuánto deberíamos utilizar responsablemente qué necesitamos conservar qué consecuencias producen nuestras decisiones y qué clase de mundo entregaremos a quienes vengan después. La mayordomía cristiana abarca por ello mucho más que dinero o administración eclesial aunque durante largo tiempo el término haya sido utilizado predominantemente en esos ámbitos también somos administradores del agua del suelo de la energía de los alimentos de los materiales de la biodiversidad y de las posibilidades tecnológicas que hemos recibido una teología coherente de la mayordomía no puede enseñar responsabilidad financiera mientras ignora el desperdicio sistemático de recursos naturales porque ambos comportamientos pertenecen finalmente a la misma pregunta sobre cómo administramos aquello que se encuentra bajo nuestra responsabilidad. El Salmo 104 amplía esta visión al presentar una creación profundamente interrelacionada donde fuentes montañas árboles animales mares y seres humanos forman parte de un orden sostenido por Dios el texto no pretende ofrecer una descripción científica moderna de los ecosistemas pero expresa una intuición teológica extraordinariamente compatible con aquello que la ecología contemporánea permite comprender ninguna criatura existe completamente aislada el agua conecta suelos plantas animales y comunidades humanas los bosques influyen sobre múltiples procesos ecológicos los océanos sostienen redes alimentarias y regulan aspectos fundamentales del sistema climático los humedales conectan ambientes terrestres y acuáticos y la pérdida de determinados componentes puede repercutir sobre otros. Esta interdependencia obliga a revisar una antropología cristiana excesivamente individualista el ser humano no solamente mantiene relaciones con Dios y con otros seres humanos también existe corporalmente dentro de sistemas ecológicos respiramos aire bebemos agua dependemos de suelos productivos consumimos organismos vivos y necesitamos condiciones climáticas compatibles con nuestra existencia reconocer esta dependencia no disminuye la dignidad humana por el contrario nos sitúa correctamente dentro del orden creado somos criaturas responsables dentro de una comunidad más amplia de vida. La investigación desarrollada por el autor considera que esta conciencia puede corregir uno de los problemas culturales más profundos de la modernidad la ilusión de independencia respecto de la naturaleza las ciudades contemporáneas pueden ocultar parcialmente nuestra dependencia ecológica el agua aparece desde una llave los alimentos llegan empaquetados la electricidad mediante cables y los residuos desaparecen en camiones esta infraestructura necesaria puede producir la impresión de que los recursos simplemente existen cuando en realidad cada uno posee una historia territorial el agua proviene de cuencas ríos acuíferos lagos o embalses los alimentos dependen de suelos agua clima biodiversidad energía y trabajo los materiales proceden de ecosistemas y procesos industriales y aquello que desechamos debe terminar inevitablemente en algún lugar recuperar esta conciencia constituye parte de una espiritualidad de la creación. La gratitud puede adquirir aquí una dimensión ecológica profunda dar gracias por los alimentos debería conducir también a valorar los suelos el agua las semillas los agricultores y los ecosistemas que hacen posible su producción agradecer por el agua puede despertar responsabilidad respecto de las cuencas que la proporcionan reconocer la creación como don modifica nuestra relación con ella porque aquello que se recibe como regalo difícilmente debería tratarse con desprecio la espiritualidad cristiana puede contribuir así a formar hábitos de moderación gratitud y responsabilidad frente a una cultura donde el consumo tiende con frecuencia a identificar bienestar con acumulación creciente de bienes. Esto no significa que la ecoteología deba convertirse en una condena indiscriminada del desarrollo económico la industria la tecnología o el consumo el autor considera necesario evitar esa simplificación el desarrollo humano ha permitido reducir numerosas formas de sufrimiento ampliar expectativas de vida mejorar alimentación construir infraestructura desarrollar medicina y conectar sociedades la pregunta teológica no consiste en determinar si la humanidad debería transformar la naturaleza porque toda civilización necesariamente lo hace sino bajo qué límites criterios y responsabilidades debería hacerlo el problema aparece cuando la transformación compromete las condiciones ecológicas necesarias para sostener la vida o cuando sus costos son transferidos sistemáticamente hacia comunidades vulnerables o generaciones futuras. Aquí la justicia ambiental entra directamente en el campo de la ecoteología la degradación ambiental no afecta a todas las personas de la misma manera una comunidad con altos ingresos puede disponer de seguros infraestructura climatización transporte y capacidad para trasladarse mientras poblaciones con menores recursos pueden depender directamente de agricultura pesca bosques o fuentes locales de agua y poseer menos capacidad de adaptación frente a sequías inundaciones contaminación pérdida de suelo o degradación de ecosistemas por ello un mismo evento ambiental puede generar consecuencias sociales profundamente diferentes. La justicia ambiental pregunta quién recibe los beneficios de una actividad económica quién soporta sus impactos quién participa en las decisiones quién posee acceso a información y quién tiene capacidad para defender sus derechos esta perspectiva resulta compatible con la tradición profética bíblica que constantemente relaciona adoración con justicia social los profetas cuestionaron una religiosidad capaz de mantener ceremonias mientras ignoraba opresión explotación y sufrimiento del prójimo una ecoteología cristiana coherente necesita continuar esa lógica cuando la degradación de un territorio afecta agua alimentos salud medios de vida o identidad cultural el problema ambiental se convierte también en cuestión de justicia. La justicia climática constituye una extensión contemporánea de esta preocupación el cambio climático es un fenómeno global pero sus impactos y capacidades de respuesta se encuentran distribuidos de manera desigual determinadas comunidades contribuyen relativamente poco a las emisiones globales y sin embargo pueden experimentar consecuencias significativas debido a su ubicación geográfica dependencia económica o vulnerabilidad social esta asimetría plantea preguntas éticas acerca de responsabilidad solidaridad adaptación financiamiento y cooperación internacional…

Categoría

  • ECOTEOLOGÍA CRISTIANA
  • MAYORDOMÍA CRISTIANA
  • TEOLOGÍA DE LA CREACIÓN
  • CUIDADO DE LA CREACIÓN
  • CREACIÓN DE DIOS
  • ECOLOGÍA INTEGRAL
  • ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA
  • RESPONSABILIDAD AMBIENTAL
  • JUSTICIA AMBIENTAL
  • JUSTICIA CLIMÁTICA
  • ÉTICA AMBIENTAL
  • MEDIO AMBIENTE
  • BIODIVERSIDAD
  • CONSERVACIÓN AMBIENTAL
  • RESTAURACIÓN ECOLÓGICA
  • DESARROLLO SOSTENIBLE
  • SOSTENIBILIDAD
  • MISIÓN INTEGRAL
  • IGLESIA Y MEDIO AMBIENTE
  • RESPONSABILIDAD INTERGENERACIONAL

Palabras clave

  • Ecoteología cristiana
  • mayordomía cristiana
  • teología de la creación
  • creación de Dios
  • cuidado de la creación
  • responsabilidad ambiental
  • ética ambiental
  • espiritualidad ecológica
  • justicia ambiental
  • justicia climática
  • ecología integral
  • medio ambiente
  • biodiversidad
  • conservación ambiental
  • restauración ecológica
  • cambio climático
  • desarrollo sostenible
  • sostenibilidad
  • recursos naturales
  • responsabilidad intergeneracional
  • generaciones futuras
  • misión integral
  • Iglesia y medio ambiente
  • justicia social
  • dignidad humana
  • pueblos indígenas
  • territorio
  • educación ambiental
  • conciencia ecológica
  • consumo responsable
  • economía circular
  • transición energética
  • energías renovables
  • protección de ecosistemas
  • teología contextual
  • teología latinoamericana
  • fe y ecología
  • creación y redención
  • esperanza ecológica
  • misión ecológica

Derechos de este libro

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Ficha técnica

Título
Ecoteología
Autor
G. Oliva C.
Sello editorial
Grupo Editorial casa Hispana
Medidas
15x23cms
Edición
1° edición 2022
Editado en
Chile
Año de publicación
2025
Idiomas disponibles
Español, Inglés, Alemán, Portugués
Encuadernación
Tapa Blanda con Solapas
Páginas
425

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Sobre el autor

G. Oliva C.

G. Oliva C. nació en Lautaro, Región de La Araucanía, en el sur de Chile, en 1971. Creció y desarrolló sus primeros años de formación en el corazón de la Araucanía, territorio cuya riqueza histórica, cultural y humana ejerció una influencia determinante en su trayectoria intelectual. Su cercanía con la realidad mapuche despertó tempranamente su interés por las culturas originarias, la memoria territorial y los procesos históricos que han configurado las relaciones entre los pueblos indígenas, los Estados y las sociedades latinoamericanas.

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