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Casa Hispana Libros

Teología de la tierra

Comprensión eco-teológica del cuidado de la tierra.

G. Oliva C.

Cubierta de Teología de la tierra

Descripción

La teología de la tierra constituye un enfoque de reflexión cristiana que busca recuperar la profunda relación existente entre Dios la humanidad y la creación comprendiendo la tierra no simplemente como escenario físico donde transcurre la historia humana ni exclusivamente como una reserva de recursos disponibles para satisfacer necesidades económicas sino como parte de una creación que tiene su origen en Dios depende de Él y participa de su propósito redentor esta perspectiva parte de la convicción de que la manera en que los seres humanos se relacionan con el suelo el agua los bosques los animales los ecosistemas y los recursos naturales posee implicaciones espirituales éticas sociales y teológicas porque la creación pertenece finalmente a Dios y la humanidad ha recibido la responsabilidad de habitarla cultivarla administrarla y protegerla. Una de las preocupaciones centrales que orientan esta reflexión consiste precisamente en recuperar la tierra como categoría teológica dentro de la fe cristiana durante determinados períodos la espiritualidad cristiana ha sido interpretada de manera tan concentrada en la salvación individual y en la esperanza futura que la dimensión material de la creación ha podido quedar relegada a un lugar secundario sin embargo una lectura integral de las Escrituras muestra que la historia bíblica comienza con la creación continúa desarrollándose dentro de territorios concretos y culmina con una esperanza de renovación que incluye dimensiones cósmicas por ello hablar de la tierra significa abordar un tema que atraviesa creación pacto justicia profecía encarnación redención Reino de Dios y esperanza escatológica. El punto de partida se encuentra en Génesis 1 y 2 donde Dios aparece como creador de los cielos y de la tierra la existencia del mundo no se explica bíblicamente como una realidad autónoma independiente de Dios sino como resultado de su voluntad creadora la repetida declaración de que la creación es buena proporciona un fundamento fundamental para una teología cristiana de la tierra porque significa que el mundo material posee valor delante de Dios antes incluso de cualquier utilidad que pueda tener para los seres humanos. Esta afirmación confronta cualquier visión que reduzca la naturaleza exclusivamente a mercancía la tierra posee valor porque procede del Creador y forma parte de aquello que Él declaró bueno el ser humano recibe una posición particular dentro de la creación pero esta posición no significa propiedad absoluta ni autorización ilimitada para destruir aquello que Dios ha hecho la autoridad humana debe interpretarse dentro de la responsabilidad derivada de haber sido creada a imagen de Dios. Génesis 1:28 ha sido utilizado históricamente para hablar del dominio humano sobre la tierra pero este dominio necesita comprenderse a la luz del conjunto de la revelación bíblica si el ser humano representa al Dios creador dentro de la creación entonces su autoridad debería reflejar el carácter de aquel a quien representa dominio no puede convertirse automáticamente en explotación porque la autoridad bíblica se encuentra vinculada con responsabilidad cuidado justicia y preservación de la vida. Génesis 2:15 proporciona una imagen complementaria al presentar al ser humano colocado en el jardín para cultivarlo y guardarlo estos dos movimientos resultan profundamente significativos cultivar implica trabajar desarrollar producir y utilizar responsablemente las posibilidades de la tierra mientras guardar comunica protección vigilancia y conservación una teología equilibrada necesita mantener ambas dimensiones porque proteger la creación no significa necesariamente impedir toda actividad humana y utilizarla tampoco significa legitimar cualquier forma de explotación. Desde esta perspectiva el trabajo humano puede comprenderse como participación responsable dentro del cuidado de la creación agricultura producción construcción ciencia tecnología economía y utilización de recursos naturales pueden formar parte de la vocación humana cuando se desarrollan dentro de límites éticos que reconocen la dignidad de las personas y la integridad de los ecosistemas el problema aparece cuando la capacidad técnica y económica deja de reconocer límites y convierte la creación en objeto de consumo ilimitado. El Salmo 24:1 declara que del Señor es la tierra y su plenitud esta afirmación proporciona uno de los principios más importantes para una teología de la mayordomía si la tierra pertenece a Dios entonces ninguna generación ninguna empresa ningún Estado ninguna comunidad y ningún individuo puede considerarse propietario absoluto en sentido teológico los seres humanos administran temporalmente bienes que finalmente pertenecen al Creador. Esta conciencia modifica profundamente la ética de los recursos naturales porque introduce responsabilidad frente a Dios frente al prójimo y frente a las generaciones futuras administrar aquello que pertenece a otro exige rendición de cuentas la mayordomía cristiana no puede limitarse entonces a la administración del dinero dentro de la iglesia necesita extenderse también hacia agua energía alimentos suelo biodiversidad territorio y recursos naturales. Levítico 25:23 expresa de manera particularmente significativa esta concepción cuando Dios declara que la tierra no debe venderse definitivamente porque la tierra le pertenece dentro de su contexto histórico este texto forma parte de la legislación de Israel y no puede trasladarse mecánicamente hacia los sistemas contemporáneos de propiedad sin embargo contiene un principio teológico de gran profundidad la tierra no constituye una posesión humana absoluta y su utilización se encuentra sometida a la soberanía de Dios. La legislación sabática y jubilar de Levítico introduce además límites a la explotación de la tierra el descanso del suelo recuerda que incluso la producción posee límites y que la creación no puede ser sometida indefinidamente a una lógica de extracción sin recuperación esta perspectiva resulta especialmente sugerente frente a sistemas productivos contemporáneos que pueden degradar suelos agotar fuentes de agua eliminar biodiversidad o alterar ecosistemas enteros buscando rentabilidad inmediata. El Salmo 104 amplía esta visión mostrando una creación profundamente interconectada aguas montañas animales plantas seres humanos ciclos naturales y provisión divina aparecen relacionados dentro de un mismo escenario de vida esta imagen bíblica se aproxima de manera notable a lo que actualmente describimos mediante conceptos como ecosistema interdependencia y equilibrio ecológico aunque el salmo utiliza un lenguaje poético y teológico y no científico su visión reconoce que las criaturas existen dentro de relaciones complejas de dependencia. La teología de la tierra encuentra aquí un principio fundamental el ser humano forma parte de la creación aunque posea una responsabilidad particular dentro de ella no existe completamente separado de los sistemas naturales depende del agua del aire del suelo de la biodiversidad y de innumerables procesos ecológicos que hacen posible la vida esta dependencia debería producir humildad porque incluso las sociedades tecnológicamente más avanzadas continúan dependiendo de condiciones naturales que no han creado. La investigación teológica contemporánea sobre la creación necesita por ello dialogar con las ciencias naturales ecología climatología biología geología agronomía y otras disciplinas capaces de explicar el funcionamiento de los sistemas terrestres la teología no sustituye a estas ciencias porque sus preguntas y métodos son diferentes pero puede aportar una reflexión acerca del significado moral espiritual y ético de nuestra relación con aquello que las ciencias estudian. Esta interdisciplinariedad resulta especialmente importante frente a la crisis ecológica contemporánea problemas como cambio climático deforestación contaminación degradación de suelos pérdida de biodiversidad deterioro de cuencas hidrográficas acumulación de residuos y contaminación de océanos poseen dimensiones científicas económicas políticas culturales y éticas demasiado complejas para ser explicadas desde una sola disciplina. La teología de la tierra pregunta dentro de este escenario cuál debería ser la respuesta de una comunidad que confiesa a Dios como creador si la creación pertenece a Dios y si la humanidad ha recibido responsabilidad sobre ella entonces la degradación ambiental deja de ser únicamente un problema técnico y comienza a adquirir también una dimensión moral. Esto no significa convertir automáticamente cada debate ambiental en una cuestión doctrinal ni afirmar que existe una única política cristiana para resolver problemas ecológicos complejos diferentes estrategias pueden ser discutidas legítimamente en relación con costos eficacia desarrollo económico tecnología energía conservación y bienestar social sin embargo el principio de responsabilidad hacia la creación proporciona un marco ético desde el cual evaluar esas alternativas. La justicia ecológica emerge precisamente de esta relación porque los daños ambientales no se distribuyen siempre de manera uniforme comunidades pobres rurales indígenas costeras o periféricas pueden experimentar de manera particularmente intensa las consecuencias de contaminación escasez hídrica degradación territorial pérdida de biodiversidad o fenómenos climáticos extremos mientras poseen menos recursos para adaptarse o trasladarse. La crisis ecológica se convierte entonces también en una cuestión de justicia social cuando una comunidad pierde acceso a agua limpia cuando un río contaminado afecta la pesca artesanal cuando la degradación del suelo amenaza la agricultura familiar cuando la deforestación altera formas tradicionales de subsistencia o cuando determinadas poblaciones deben convivir con niveles desproporcionados de contaminación no estamos solamente frente a problemas ambientales sino también frente a cuestiones relacionadas con dignidad derechos equidad y distribución de riesgos. Una de las contribuciones que esta reflexión procura realizar consiste precisamente en relacionar teología de la creación justicia social y responsabilidad ecológica evitando tratarlas como disciplinas completamente separadas la preocupación por la tierra no puede aislarse de la preocupación por las personas porque los seres humanos habitan ecosistemas concretos y especialmente las comunidades vulnerables dependen directamente de la salud de esos territorios. Esta relación adquiere particular relevancia en América Latina una región que posee extraordinaria diversidad biológica extensos bosques grandes reservas de agua ecosistemas costeros montañas humedales territorios agrícolas y una enorme riqueza cultural pero que simultáneamente enfrenta deforestación minería intensiva contaminación urbana conflictos por el agua expansión productiva degradación de ecosistemas y diferentes tensiones relacionadas con el uso del territorio. Dentro de este contexto una teología latinoamericana de la tierra necesita dialogar también con pueblos indígenas cuyas cosmovisiones históricamente han desarrollado relaciones particulares con territorio comunidad naturaleza y memoria este diálogo debe realizarse con respeto evitando tanto romantizar las culturas indígenas como despreciar sus conocimientos y experiencias. Para numerosos pueblos indígenas la tierra no constituye únicamente propiedad económica representa territorio memoria identidad relaciones comunitarias espacios sagrados formas de subsistencia y continuidad cultural esta comprensión puede desafiar determinadas concepciones modernas excesivamente mercantiles del territorio y abrir espacios de diálogo con categorías bíblicas relacionadas con pertenencia responsabilidad límites y comunidad. Sin embargo una teología cristiana de la tierra necesita conservar su propio fundamento teológico reconocer sabidurías ecológicas presentes en otras culturas no significa adoptar indiscriminadamente todas sus concepciones religiosas sino desarrollar un diálogo intercultural capaz de aprender discernir y establecer relaciones respetuosas la contextualización permite precisamente mantener fidelidad cristiana mientras se escucha seriamente la experiencia de otros pueblos. La dimensión espiritual constituye otro componente fundamental de esta teología la creación puede conducir al creyente hacia adoración gratitud humildad y contemplación Romanos 1:20 afirma que determinados atributos de Dios pueden percibirse mediante las cosas creadas mientras los Salmos repetidamente presentan la naturaleza como escenario que proclama la grandeza del Creador. Hablar de espiritualidad ecológica no significa afirmar que la naturaleza sea divina ni confundir al Creador con la creación el cristianismo distingue entre ambos precisamente porque la naturaleza no es Dios puede ser contemplada como obra de Dios esta distinción permite valorar profundamente la creación sin convertirla en objeto de adoración. La contemplación de un bosque una montaña un río un océano o la diversidad de formas de vida puede convertirse en experiencia de gratitud porque recuerda al creyente que habita un mundo que no produjo por sí mismo la espiritualidad cristiana puede recuperar de esta manera una sensibilidad hacia la creación que transforme la forma de observar utilizar y cuidar los bienes naturales…

Categoría

  • TEOLOGÍA
  • TEOLOGÍA SISTEMÁTICA
  • CRISTOLOGÍA
  • TEOLOGÍA CONTEXTUAL
  • TEOLOGÍA LATINOAMERICANA
  • EDUCACIÓN CRISTIANA
  • ESPIRITUALIDAD
  • MISIÓN
  • JUSTICIA SOCIAL
  • TEOLOGÍA PASTORAL

Palabras clave

  • Teología de la tierra
  • ecoteología
  • teología de la creación
  • creación de Dios
  • tierra
  • medio ambiente
  • mayordomía
  • mayordomía responsable
  • cuidado de la creación
  • responsabilidad ecológica
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  • conversión ecológica
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  • justicia ambiental
  • justicia climática
  • justicia social
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  • desarrollo sostenible
  • crisis ecológica
  • cambio climático
  • biodiversidad
  • ecosistemas
  • recursos naturales
  • agua
  • territorio
  • contaminación
  • deforestación
  • degradación ambiental
  • conservación
  • responsabilidad intergeneracional
  • dignidad humana
  • pueblos indígenas
  • cosmovisión indígena
  • territorio e identidad
  • comunidades vulnerables
  • ecología integral
  • Iglesia y medio ambiente
  • misión de la Iglesia
  • misión integral
  • misión ecológica
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  • Reino de Dios
  • ética ambiental
  • ética cristiana
  • creación y redención
  • cristología cósmica
  • reconciliación de la creación
  • esperanza escatológica
  • nueva creación
  • cuidado de la vida
  • responsabilidad social
  • teología latinoamericana
  • teología contextual
  • fe y ecología

Derechos de este libro

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Ficha técnica

Título
Teología de la tierra
Autor
G. Oliva C.
Sello editorial
Grupo Editorial casa Hispana
Medidas
15x23cms
Edición
1° edición 2025
Editado en
Chile
Año de publicación
2026
Idiomas disponibles
Español, Inglés, Alemán, Portugués
Encuadernación
Tapa Blanda con Solapas
Páginas
4635

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Sobre el autor

G. Oliva C.

G. Oliva C. nació en Lautaro, Región de La Araucanía, en el sur de Chile, en 1971. Creció y desarrolló sus primeros años de formación en el corazón de la Araucanía, territorio cuya riqueza histórica, cultural y humana ejerció una influencia determinante en su trayectoria intelectual. Su cercanía con la realidad mapuche despertó tempranamente su interés por las culturas originarias, la memoria territorial y los procesos históricos que han configurado las relaciones entre los pueblos indígenas, los Estados y las sociedades latinoamericanas.

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