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Casa Hispana Libros

Tomo 5 – Dictadura Militar y Contrarreforma Territorial (1973–1990)

Un retroceso profundo.

G. Oliva C.

Cubierta de Dictadura Militar y Contrarreforma Territorial (1973–1990)

Descripción

Dictadura Militar y Contrarreforma Territorial (1973–1990) examina uno de los períodos más críticos de la historia contemporánea del pueblo mapuche en Chile. El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 no significó únicamente el término del gobierno de Salvador Allende y el establecimiento de una dictadura militar; produjo también una ruptura profunda en las dinámicas políticas, territoriales y organizativas que habían adquirido especial intensidad durante la Reforma Agraria. Para numerosas comunidades mapuches, el cambio de régimen implicó la interrupción de procesos de recuperación territorial, la modificación radical de la política indígena y la instalación de un nuevo modelo jurídico y económico sobre la propiedad de la tierra. El subtítulo Un retroceso profundo expresa precisamente la tesis histórica que orienta este tomo. Desde la perspectiva de las comunidades que durante los años anteriores habían participado en procesos de organización, movilización y recuperación de tierras, el nuevo período significó una fuerte pérdida de espacios políticos y sociales. Sin embargo, una interpretación académicamente rigurosa exige comprender el proceso dentro de una transformación nacional más amplia: la dictadura modificó las relaciones entre Estado, sociedad, propiedad y economía en todo Chile, y el territorio mapuche quedó profundamente atravesado por esa reestructuración. Este tomo propone, por ello, estudiar los años 1973–1990 mediante una pregunta fundamental: ¿qué ocurrió con las comunidades mapuches cuando el proceso de Reforma Agraria fue interrumpido y reemplazado por una política orientada hacia la propiedad individual, la liberalización económica y la reorganización territorial? 1973: la ruptura de un proceso. Para comprender el impacto del golpe militar sobre el pueblo mapuche es necesario recordar el escenario inmediatamente anterior. Durante los años sesenta y comienzos de los setenta, las comunidades habían experimentado un importante proceso de rearticulación organizativa y movilización territorial. La Reforma Agraria permitió recuperar o incorporar tierras a comunidades y campesinos, mientras que la Ley 17.729 de 1972 estableció un nuevo marco institucional indígena y creó el Instituto de Desarrollo Indígena. El golpe de Estado interrumpió abruptamente ese proceso. Organizaciones políticas y sociales fueron intervenidas o disueltas. Dirigentes campesinos e indígenas quedaron expuestos a persecución y represión dentro del contexto general de violaciones de derechos humanos que caracterizó a la dictadura. El mundo rural del sur de Chile no permaneció al margen. Las comunidades que habían participado activamente en recuperaciones de tierras y organizaciones vinculadas a la Reforma Agraria quedaron insertas en un escenario completamente diferente, donde las posibilidades de movilización pública fueron severamente restringidas. La cuestión territorial volvió a transformarse. Si entre 1960 y 1973 el debate había girado crecientemente alrededor de reforma, recuperación y organización, después de 1973 comenzó a desarrollarse una política de contrarreforma y reestructuración de la propiedad. La contrarreforma agraria. Uno de los elementos centrales del período fue la revisión de las expropiaciones realizadas durante la Reforma Agraria. El régimen militar implementó un proceso de regularización y devolución de una parte de los predios expropiados, mientras otros fueron subdivididos, asignados o transferidos bajo nuevas modalidades. Este proceso afectó al mundo campesino en general, pero adquirió una dimensión específica en territorios mapuches. Para determinadas comunidades, tierras recuperadas durante el período anterior volvieron a quedar sometidas a disputas o fueron reorganizadas dentro del nuevo orden agrario. El concepto de contrarreforma territorial utilizado en este tomo permite ampliar el análisis más allá de la contrarreforma agraria tradicional. No se trataba únicamente de revertir determinadas expropiaciones. Se estaba modificando nuevamente la manera en que el Estado concebía la relación entre tierra, propiedad, comunidad y desarrollo. La tendencia comenzó a desplazarse desde una comprensión social y comunitaria de determinados espacios rurales hacia un modelo donde la propiedad individual y la libre circulación de la tierra adquirirían creciente centralidad. El Decreto Ley 2.568 y la división de las comunidades. Uno de los acontecimientos jurídicos fundamentales para comprender el período fue la promulgación del Decreto Ley 2.568 de 1979, posteriormente modificado por el Decreto Ley 2.750. Esta legislación impulsó la división de tierras indígenas y la transformación de formas comunitarias de propiedad hacia títulos individuales. El cambio poseía una enorme trascendencia. No se trataba solamente de una modificación administrativa. La comunidad mapuche había desarrollado históricamente una relación territorial donde tierra, parentesco, memoria, organización social e identidad estaban profundamente vinculados. Convertir la tierra comunitaria en propiedades individuales significaba introducir una lógica diferente. Desde la perspectiva gubernamental, la individualización podía presentarse como un mecanismo destinado a otorgar certeza jurídica, facilitar el acceso individual a la propiedad y promover integración económica. Desde la perspectiva de organizaciones indígenas críticas de la medida, significaba debilitar la base territorial y comunitaria de la identidad mapuche. Esta tensión constituye uno de los núcleos analíticos fundamentales del tomo. Cuando la comunidad desaparece jurídicamente La legislación de 1979 contenía además una dimensión especialmente significativa: una vez divididas determinadas reservas, las tierras y sus propietarios dejaban de ser considerados indígenas para efectos legales, formulación que generó profundas críticas. El problema trascendía la propiedad. Aparecía una pregunta de fondo: ¿puede una definición administrativa transformar jurídicamente una identidad histórica? Una persona no deja culturalmente de ser mapuche porque una propiedad sea subdividida. Sin embargo, cuando el Estado modifica las categorías mediante las cuales reconoce jurídicamente a una comunidad, puede debilitar mecanismos colectivos de protección. La división territorial podía convertirse entonces también en fragmentación institucional. Familias que anteriormente compartían un espacio reconocido comunitariamente pasaban a poseer parcelas individuales. Con el paso del tiempo, estas podían subdividirse nuevamente mediante herencias, ventas u otras operaciones. El territorio comenzaba así a experimentar un nuevo proceso de fragmentación. Territorio e identidad. Desde una perspectiva sociológica, este proceso permite observar nuevamente una cuestión que atraviesa toda la historia mapuche: la tierra no constituye solamente un activo económico. En ella convergen memoria, parentesco, comunidad, cultura e identidad. Cuando la política pública interpreta el territorio exclusivamente mediante criterios de productividad o propiedad individual, puede dejar fuera dimensiones fundamentales de la experiencia indígena. La contrarreforma territorial tuvo, por tanto, consecuencias que superaron el ámbito jurídico. La fragmentación de las comunidades podía afectar formas de cooperación, autoridad, transmisión cultural y utilización colectiva del espacio. El problema no consistía simplemente en determinar cuántas hectáreas correspondían a cada familia. La cuestión era también qué ocurría con la comunidad cuando el territorio que contribuía a mantenerla unida era progresivamente individualizado. La transformación económica de la Araucanía. El período 1973–1990 coincidió además con una profunda transformación del modelo económico chileno. La liberalización de mercados, privatización de actividades y promoción de sectores exportadores modificaron la estructura productiva del país. En el centro-sur de Chile, el sector forestal adquirió particular relevancia. El Decreto Ley 701 de 1974 estableció incentivos a la forestación que favorecieron la expansión de plantaciones, especialmente de especies de rápido crecimiento. Durante las décadas siguientes, la industria forestal adquirió una presencia territorial significativa en regiones históricamente vinculadas a comunidades mapuches. Es importante mantener precisión histórica: no toda expansión forestal ocurrió sobre tierras indígenas ni todos los conflictos territoriales contemporáneos pueden atribuirse directamente a las políticas de la dictadura. Sin embargo, el modelo forestal modificó profundamente la economía y el paisaje del centro-sur chileno y se convertiría posteriormente en uno de los componentes relevantes de las controversias territoriales y ambientales. Aquí aparece una nueva dimensión del problema: territorio, propiedad y recursos naturales comenzaron a quedar cada vez más estrechamente relacionados. Transformación ambiental. La expansión de grandes plantaciones forestales generaría posteriormente debates sobre agua, biodiversidad, erosión, incendios, disponibilidad de suelos y transformación del paisaje. Para comunidades indígenas cuya relación con el territorio incorpora dimensiones culturales y ecológicas, estas modificaciones poseen consecuencias que no pueden medirse exclusivamente mediante indicadores económicos. El conflicto territorial comenzó así a adquirir también una dimensión socioambiental. Esta dimensión se desarrollaría con mucha mayor fuerza después de 1990, pero sus antecedentes económicos y territoriales se encuentran en parte dentro del período estudiado. Represión y debilitamiento organizativo. La dictadura significó también fuertes restricciones sobre las posibilidades de organización política. Después de la intensa movilización del período 1960–1973, las comunidades ingresaron en un escenario caracterizado por vigilancia, represión y limitación de la participación social. El impacto fue especialmente significativo sobre dirigentes vinculados a movimientos campesinos, organizaciones políticas y procesos de recuperación territorial. Sin embargo, la organización mapuche no desapareció. Este punto resulta fundamental. Una lectura centrada exclusivamente en la represión podría presentar nuevamente al pueblo mapuche como sujeto pasivo. La realidad fue más compleja. A pesar de las restricciones, comenzaron a surgir nuevas formas de organización y resistencia. Los Centros Culturales Mapuches y Ad Mapu. La política de división de tierras indígenas generó una reacción importante. En 1978 surgieron los Centros Culturales Mapuches, inicialmente vinculados a espacios de protección proporcionados por sectores de la Iglesia Católica. Estas organizaciones desempeñaron un papel significativo en la defensa de las comunidades frente a las políticas de división territorial. Posteriormente, parte de este movimiento dio origen a Ad Mapu, organización que se convertiría en uno de los actores indígenas más importantes de la década de 1980. Este proceso demuestra nuevamente una característica histórica de notable continuidad: cada política de desarticulación produjo también nuevas formas de organización. La resistencia ya no podía desarrollarse bajo las mismas condiciones políticas de comienzos de los setenta. Debía utilizar otros lenguajes. Cultura. Identidad. Derechos. Defensa territorial. Organización comunitaria. Estos conceptos comenzaron progresivamente a converger. La cultura como espacio de resistencia. Durante la dictadura, la identidad cultural adquirió una particular importancia política. Cuando la movilización partidista y social estaba restringida, la cultura podía transformarse en espacio de resistencia. Defender el mapudungun. Reivindicar ceremonias. Fortalecer organizaciones comunitarias. Recuperar memoria. Defender la tierra. Todas estas acciones podían adquirir simultáneamente dimensiones culturales y políticas. La identidad mapuche comenzó a fortalecerse como una categoría que permitía articular demandas más allá de las divisiones partidistas tradicionales. Este proceso sería fundamental para comprender el movimiento indígena que emergería durante la transición democrática. Iglesia, derechos humanos y pueblo mapuche. La Iglesia desempeñó también un papel relevante durante este período. Sectores católicos y protestantes participaron en defensa de derechos humanos, acompañamiento comunitario y apoyo a personas perseguidas. En el ámbito mapuche, determinados espacios eclesiales contribuyeron a proporcionar condiciones donde podían desarrollarse organizaciones y reflexiones culturales. Esta experiencia obliga nuevamente a realizar un inventario histórico del papel de la Iglesia. Durante períodos anteriores, determinadas prácticas misioneras habían podido contribuir a procesos de asimilación cultural. Ahora, sectores cristianos comenzaron también a participar en la defensa de comunidades, derechos humanos y dignidad indígena. Esta transformación resulta significativa desde una perspectiva teológica y misionológica. La Iglesia no solamente debía preguntarse cómo evangelizar al pueblo mapuche. Debía preguntarse también cómo acompañarlo cuando sus derechos y formas comunitarias estaban amenazados. Derechos humanos y cuestión indígena. La situación mapuche durante la dictadura debe situarse dentro del problema general de los derechos humanos en Chile entre 1973 y 1990. Las violaciones cometidas por organismos estatales afectaron a personas de diferentes sectores sociales y políticos, incluidos miembros del pueblo mapuche. Pero el análisis indígena incorpora además una dimensión colectiva. A los derechos individuales —vida, integridad, libertad, debido proceso— se sumaban cuestiones relacionadas con tierra, comunidad, cultura e identidad. Durante aquellos años, el derecho internacional de los pueblos indígenas todavía no había alcanzado el desarrollo que tendría posteriormente. El Convenio 169 de la OIT sería adoptado recién en 1989 y Chile lo ratificaría muchos años después. Sin embargo, comenzaba internacionalmente una transformación conceptual importante: los pueblos indígenas estaban dejando de ser considerados únicamente poblaciones destinadas a integrarse y comenzaban progresivamente a ser reconocidos como sujetos colectivos de derechos. Haciendo inventario del período 1973–1990 Al aplicar nuevamente el concepto de hacer inventario, este quinto tomo encuentra un escenario complejo. ¿Qué dejó la dictadura en relación con el pueblo mapuche? Dejó la interrupción de procesos anteriores de recuperación territorial. Dejó una contrarreforma agraria. Dejó nuevas divisiones de tierras comunitarias. Dejó fragmentación territorial. Dejó restricciones organizativas. Dejó transformaciones económicas profundas. Dejó una creciente presencia forestal en el centro-sur. Pero el inventario no termina allí. También dejó nuevas organizaciones. Nuevos liderazgos. Nuevos discursos sobre identidad. Una creciente conciencia acerca de derechos colectivos. Nuevas relaciones entre Iglesia, derechos humanos y comunidades. Y una generación que llegaría a la democracia con preguntas que el Estado tendría que enfrentar nuevamente. 1990: democracia, pero no solución. El retorno a la democracia en marzo de 1990 cerró formalmente el período dictatorial. Pero no cerró la cuestión mapuche. Las estructuras territoriales, económicas y jurídicas construidas durante los años anteriores continuaron existiendo. Esta continuidad resulta fundamental para comprender el período posterior. La democracia heredó un problema histórico que había atravesado múltiples etapas: ocupación militar → reducción territorial → asimilación → reorganización política → Reforma Agraria → contrarreforma → división comunitaria. Cada etapa había dejado capas de memoria y conflicto. Por ello, 1990 no representó un punto cero. Representó el comienzo de una nueva negociación entre el Estado democrático y un movimiento indígena que había sobrevivido a diecisiete años de autoritarismo y que llegaba con demandas territoriales, culturales y políticas renovadas. Consideración final Dictadura Militar y Contrarreforma Territorial (1973–1990) constituye un capítulo indispensable para comprender la cuestión mapuche contemporánea. La importancia del período no reside solamente en aquello que fue destruido o revertido. Reside también en las nuevas estructuras que fueron creadas. La dictadura modificó el régimen político. La contrarreforma modificó la propiedad. La legislación indígena modificó la organización territorial. El nuevo modelo económico modificó el paisaje productivo. Y las comunidades respondieron desarrollando nuevas formas de resistencia. Por ello, el subtítulo Un retroceso profundo no significa que la historia mapuche haya retrocedido de manera lineal. Significa que procesos de recuperación territorial, participación y reconocimiento iniciados anteriormente fueron interrumpidos o modificados profundamente. Pero en medio de ese retroceso ocurrió algo históricamente significativo: el movimiento mapuche comenzó a reconstruirse desde la identidad, la cultura, el territorio y los derechos. Esta transformación prepararía el escenario para las demandas de las décadas posteriores. Cuando Chile recuperó la democracia en 1990, la pregunta indígena ya no podía formularse únicamente en términos de pobreza rural o integración. Comenzaba a plantearse cada vez con mayor claridad en términos de pueblo, territorio, identidad, memoria y derechos colectivos. Ese constituye quizás el legado más paradójico del período. Un régimen que impulsó la división jurídica de comunidades terminó enfrentando una creciente reafirmación de la identidad colectiva mapuche. Un modelo que privilegió la propiedad individual contribuyó indirectamente a colocar nuevamente el territorio en el centro del debate indígena. Y una etapa caracterizada por fuertes restricciones políticas dejó, al finalizar, organizaciones que estaban preparadas para exigir reconocimiento en democracia. Así, 1973–1990 representa simultáneamente ruptura, contrarreforma, fragmentación y resistencia. Comprender esas cuatro dimensiones resulta indispensable para interpretar el siguiente capítulo de esta historia: el encuentro entre el pueblo mapuche y la democracia chilena, sus expectativas de reconocimiento y las profundas frustraciones que comenzarían a acumularse durante la transición…

Categoría

  • CIENCIAS SOCIALES
  • HISTORIA
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  • HISTORIA MAPUCHE
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  • DICTADURA MILITAR
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  • DERECHOS HUMANOS
  • POLÍTICA INDÍGENA
  • TERRITORIALIDAD
  • CONTRARREFORMA AGRARIA
  • ESTADO Y PUEBLOS INDÍGENAS
  • MOVIMIENTOS SOCIALES
  • MEMORIA HISTÓRICA

Palabras clave

  • Pueblo Mapuche
  • Dictadura Militar
  • Contrarreforma Territorial · Contrarreforma Agraria · Historia Mapuche · Chile 1973–1990 · Estado Chileno · Territorio Mapuche
  • Territorialidad
  • División de Comunidades
  • Decreto Ley 2.568
  • Propiedad Comunitaria
  • Propiedad Individual
  • Fragmentación Territorial
  • Política Indígena
  • Derechos Indígenas
  • Derechos Humanos
  • Represión Política
  • Resistencia Mapuche
  • Movimiento Mapuche
  • Organización Indígena
  • Ad Mapu
  • Centros Culturales Mapuches
  • Identidad Mapuche
  • Memoria Histórica
  • Modelo Neoliberal
  • Expansión Forestal
  • Conflictos Socioambientales
  • Estado y Pueblos Indígenas
  • Transición Democrática

Derechos de este libro

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Ficha técnica

Título
Dictadura Militar y Contrarreforma Territorial (1973–1990)
Autor
G. Oliva C.
Sello editorial
Grupo Editorial Casa Hispana de Publicaciones
Medidas
15x23cms
Edición
1° edición 2024
Editado en
Chile
Año de publicación
2025
Idiomas disponibles
Español, Inglés, Alemán, Portugués
Encuadernación
Tapa Blanda con Solapas
Páginas
567
Formato
Libro físico
Idioma
Español

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Sobre el autor

G. Oliva C.

G. Oliva C. nació en Lautaro, Región de La Araucanía, en el sur de Chile, en 1971. Creció y desarrolló sus primeros años de formación en el corazón de la Araucanía, territorio cuya riqueza histórica, cultural y humana ejerció una influencia determinante en su trayectoria intelectual. Su cercanía con la realidad mapuche despertó tempranamente su interés por las culturas originarias, la memoria territorial y los procesos históricos que han configurado las relaciones entre los pueblos indígenas, los Estados y las sociedades latinoamericanas.

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